Perspectivas Sistémicas
LA NUEVA COMUNICACION

Perspectivas Sistémicas On Line

MUCHAS GRACIAS Y ADIÓS QUERIDO MICHAEL WHITE

Hace apenas unas 48 horas, el gran maestro australiano de la terapia familiar, acaba de fallecer, a raíz de una serie de complicaciones cardíacas que siguieron a un infarto que tuvo en San Diego , California.

Con la publicación de este artículo en Perspectivas Sistémicas on line, queremos rendirle uno de los primeros homenajes, a este gran colega y ser humano que iluminó y nutrió a tantas generaciones, grupos e individuos, en cientos de ciudades del mundo. Junto a su amigo y colega, David Epston, produjo una obra genial que constituyó un antes y un después en el campo de la terapia familiar sistémica ( "Medios Narrativos para Fines Terapéuticos", 1993) creando y difundiendo el concepto y la práctica de la terapia narrativa, abordaje propio de las psicoterapias más actuales e impactantes de la posmodernidad.

En lo personal, recuerdo un excelente workshop en Buenos Aires, el cual además de deslumbrarme conceptual y técnicamente, allá en el año 89 aproximadamente, me conmovió. Me conmovió por su calidez, por su manera de vincularse con las personas que lo consultaban. Luego, como editor de Perspectivas Sistémicas, tuve una charla personal con él y a continuación, lo invité a almorzar a un restaurante vegetariano junto a su mujer. Nunca olvidaré su calidez, la forma como me escuchó, la gran atención que prestó a mis relatos en mi pobre inglés, y con cuanta paciencia escuchó un cuento que yo solía contarle a mis hijos en el momento de acostarlos. Como el cuento hablaba de unos personajes que transformaban un supuesto defecto en un recurso, me animó a inventar otros y a utilizarlos y co-crearlos con mis pacientes. O sea que habilitó en mi una parte muy personal, con la gentileza y la actitud empática que lo caracterizaba, lo cual le agradezco enormemente y he tratado de llevarlo siempre a mi práctica como terapeuta, docente y supervisor.

Uno de sus últimos libros publicados en castellano fue "El Enfoque Narrativo en la Experiencia de los Terapeutas"(1997) y uno de los últimos capítulos "Consultar a los consultantes. Un medio de arribar a la co-construcción de conocimientos alternativos", junto a su viejo amigo y colega, David Epston, en el libro "Terapia Familiar con Equipo de Reflexión", compilado por Steve Friedman ( 2005).

Vayan estas líneas y este artículo, publicado en el nº 5 de Perspectivas Sistémicas como un pequeño homenaje a su generosidad, a su talentosa obra y a su amorosa actitud interpersonal que honraremos recordándola, enseñando sus ideas y practicas y sobre todo siendo muy buenas personas como lo fue él.

Claudio Des Champs

( Buenos Aires, Abril del 2008)

 

PSICOPATOLOGÍA POLÍTICA:
ANALISTAS DE DEFENSA vs. PACIFISTAS (*)

Rompiendo el impasse entre activistas pacifistas - analistas de defensa
"con una pequeña ayuda desde Australia"

 

El artículo describe una intervención de Michael White fuera del ámbito del consultorio

Un adolescente, que tiene el hábito de mentir y robar, está sentado entre sus preocupados padres. Es un "satura-do de problemas", con profundas per-turbaciones y un futuro incierto. Michael White, terapeuta familiar australiano, lo interroga ampliamente, para ayudarlo a salir de sus problemas y considerar el impacto de aquellos en su vida. No le pregunta el cómo y porqué de sus com-portamientos, sino cómo estos proble-mas lo oprimen diariamente y limitan su futuro. White está buscando excepcio-nes a las situaciones problemáticas, en las cuales el adolescente podría haber-se comportado en forma equivocada, y no lo hizo. Hacia el final de la sesión, el adolescente ha comenzado a hacerse responsable de sus conductas. Él y sus padres encuentran excepciones a la descripción de "saturación de proble-mas" con la cual empezaron, entre las que se encuentra, por cierto, la honesti-dad del adolescente con el terapeuta.

Un niño con miedo a los monstruos, los pone en una caja y los guarda. Mjchael White comenta la habilidad del niño para conservar los monstruos quie-tos. White toma la caja y trata de ver si es tan bueno como el niño para manejar los monstruos. No lo es. El niño lo salva. Otra vez se revela una excepción a una descripción saturada de problemas. El chico es un experto controlando mons-truos.

¿Qué tienen que ver estos casos con el diálogo entre activistas pacifistas y analistas de defensa en Cambridge, Massachusetts?. El Dr. Richard Chasin, Director del Proyecto sobre Supuestos y Percepciones que alimentan la Carre-ra de las Armas, en el Centro de Estu-dios Psicológicos en la Era Nuclear, invitó a Michael White para utilizar estas y otras técnicas en una entrevista con cinco adultos preocupados en la pre-vención de la guerra nuclear: dos repre-sentantes del Centro de Ciencia y Asun-tos Internaci onales de la Escuela de Gobierno Kennedy, de la Universidad de Harvard. Ambos analistas de defen-sa están entrenados en física; y tres representantes del CEPEN, usualmente llamados "psicólogos nucleares". Los dos centros tienen una historia de diálo-gos frustrados e improductivos. Los analistas de defensa han mostrado poco interés en la perspectiva psicológica que ofrece el Centro. Los "problemas reales" de la era nuclear son políticos y estratégicos, no psicológicos, argu-mentan. Ellos sentían que, cuando los factores psicológicos eran relevantes, jugaban un papel menor y un rol usualmente impredecible. Los psicólogos han argumentado que el enfoque "tecno-estrátegico" era peligrosamente es-trecho, y de hecho incapaz de reencuadrar cuestiones cruciales acerca de valores y capacidades humanas. Estas percepciones de inadecuación, sirvie-ron como foco inicial de una de las más inusuales entrevistas de Michael White.

Cuando White entró al consultorio, nadie, ni siquiera el mismo, sabía lo que iba a pasar. Pero White tenía claramen-te un plan. Como en los casos descriptos anteriormente, él iba a externalizar el problema, ayudando a los participan-tes a darse cuenta de cómo aquél los oprimía, buscando excepciones a la descripción "saturada de problemas". Utilizando estas excepciones para ge-nerar una nueva descripción, y luego ayudando a los participantes a que desarrollen nuevas ideas sobre ellos mismos y su futuro.

Si los participantes esperaban que White actuara como moderador del debate, fueron desilusionados desde el primer momento. White mostró poco interés por el contenido del debate entre ambos grupos. El debate ritualizado e improductivo era el problema que nece-sitaba ser externalizado. Necesitaban explorar el impacto de este diálogo frus-trante en sus vidas. White no presumía que tuviesen alguna sólida motivación para resolver este problema. Empezó la entrevista con esta pregunta: ¿Cuáles son las ventajas de una conversación efectiva entre ustedes?. Los represen-tantes de ambos grupos explicaron que estaban interesados en "ampliar sus horizontes". Sin embargo difícilmente llegaban a entenderse en los términos de los otros. Un psicólogo decía que el modelo de los analistas de defensa "deja afuera un montón de cosas sobre el conocimiento y la interacción huma-nas". Un analista de defensa decía que había pasado un mal rato, intelectualmente, con las distorsiones de hechos que había escuchado de activistas. Los estilos de pensamiento de cada grupo, (o al menos sus estereotipos) eran desagradables para el otro.

De cualquier manera, aquellos inter-cambios acusatorios no tipificaban la conversación que los cinco participan-tes tuvieron sobre sus conversaciones previas. Casi inmediatamente ocurría una "excepción", una excepción hacia la "descripción saturada de problemas" de cada grupo, que tomaba al modelo pro-pio como adecuado y al otro como ina-decuado. Los analistas de defensa criti-caron su propia aproximación como estrecha con "probabilidades de perder-se algo". Lo retrataron como inapropiado, como si las interacciones humanas pudieran ser descriptas con la simplici-dad teorética de la física. Ellos no dije-ron lo que los psicólogos hubieran de-seado escuchar acerca de las contribu-ciones que los psicólogos podrían hacer para corregir esta tendencia. De hecho cuestionaban la "aplicabilidad" de la psicología para los asuntos de seguri-dad nacional. Tal vez a raíz de esto, una psicóloga no comprendió la autocrítica, y dijo que los analistas de defensa nece-sitaban a alguien "externo" para señalar las limitaciones de su enfoque. Ella re-tornó al comportamiento problemático al presumir que los analistas de defensa buscaban la visión "correcta" de los psicólogos. Otro psicólogo tomó la auto-crítica de los analistas como una "ex-cepción". En los términos de Michael White, él "rehusó cooperar con el pro-blema", y se transformó en autocrítico, indicando lo difícil que resultaba legiti-mar las ciencias sociales "blandas"1. Incomodado, tal vez, por la discusión acerca de las ciencias "blan-das", una psicóloga dejó caer el tema del poder. "A veces ustedes se pueden sentir inseguros y limitados" dijo, "pero, de hecho son ustedes quienes tienen el poder. El Pentágono les consulta a uste-des, no a nuestro Centro". La idea de estar "en el poder" fue una sorpresa para los analistas de defensa. Quiénes se sentían, por un lado, sin poder, en contraste con el poder "oficial" de quie-nes estaban en la administración Repu-blicana, y por el otro lado, en contraste con el poder "popular" de los "nuevos pensadores" como los del CEPEN. Un analista de defensa dijo que éste era el precio, dado que Harvard había cerca-do el medio campo. Más tarde, el grupo especuló con que algunas personas, republicanos o demócratas, los consi-deraran como estando "en el poder". Todos nos vemos como "pasajeros en el tren". ¿Alguien está seguro de ser el conductor?. Un punto en común, si bien incompleto, se encontró entre los participantes, una sensación de despro-tección de cara a la multitud de fuerzas que constituyen la amenaza nuclear.

En la primera mitad de la entrevista se planteó otro factor en común, cuando White dejó de lado referencias a los respectivos líderes de los dos gru-pos, ambos ausentes. Les pidió a los participantes que se focalizaran en sus propias ideas y experiencias. Esto pare-ció ayudarles a apreciar la fuerza con la cual estaban definidas sus ideas y acti-vidades a través del rol institucional, como representantes de grupos. Por supuesto que la idea de que la perspec-tiva de uno está moldeada por el lugar institucional que uno ocupa, no es nue-va, y todos sabemos cuán fácilmente las rigideces profesionales e instituciona-les se mezclan en otras situaciones, cuando por ejemplo la conversación es sobre recién nacidos, padres de edad, y experiencias de la adolescencia. En tales situaciones, los requerimientos del rol profesional están ausentes. De cual-quier manera, en esta situación aque-llos requerimientos no estaban ausen-tes, sino perdidos. El tópico de la con-versación era cómo llevar adelante un diálogo sobre el dilema nuclear. Los participantes aún seguían hablando entre sí como activistas pacifistas y analistas de defensa. Pero cada vez se sentían menos comprometidos a repre-sentar alguna institución o líder. Más bien empezaban a tomar en cuenta sus ideas y puntos de vista con relación a la amenaza nuclear. Este corrimiento de los roles institucionales permitió a los participantes, según Michael White, reconocer su "subyugación a las espe-cificaciones", definidas en este caso como roles y formas de pensamiento. Pudieron apreciar el poder potencial de la conversación entre personas, en contraste con un debate entre dos gru-pos, con la presencia de líderes senta-dos en extremos opuestos de una mesa. Promediando la entrevista. Whi-te pidió a su equipo de reflexión, un grupo de terapeutas del Instituto de la Familia de Cambridge, que entren a la habitación, e invitó a los participantes a observar detrás del espejo. Este cambio de roles permitió una "intervención es-tructural", apareció un nuevo conjunto de grupos: los dos grupos anteriores se convirtieron en uno, en relación al equi-po de reflexión. Escuchar los comenta-rios del equipo de reflexión, estimuló ideas en los participantes que fueron exploradas en la segunda mitad de la entrevista. Uno de los observadores dijo que las viejas metáforas -aquellas que daban un aire de ritual al debate- debe-rían ser "dejadas en la puerta", y dar lugar a otras inventadas por los partici-pantes. Otro observador, Cheryl, la esposa de White, destacó a los partici-pantes como un grupo en si mismo, los Americanos. Habló de la responsabili-dad de todos los americanos como ciu-dadanos de una super potencia nuclear. En Australia, dijo, debían vivir o morir con las posibles consecuencias de una guerra nuclear, y mientras reconocían que era un problema global, los ameri-canos estaban "aplastados por él peso de la responsabilidad". Muchos ameri-canos estaban preparados para escu-char acusaciones y críticas, como ciu-dadanos de un poder nuclear. Cuando los participantes volvieron a la habita-ción, continuaron discutiendo el grado en el cual se sentían moldeados por sus contextos institucionales. Cuando uno de los analistas de defensa describió esta presión como algo que le "pasaba" a él, uno de los psicólogos dijo "pero a usted no le dan el rol y la organización, usted los elige". Esto condujo a una discusión sobre elecciones y metas en la vida. Un analista de defensa dijo "usted puede elegir estar afuera o aden-tro, pero no puede sentarse en las vías del tren y pretender llegar a ser Secreta-rio de Estado". Admitió que había reali-zado una elección deliberada, estar "adentro" en este momento de su vida, y apreciaba el hecho de que los activistas jugaran un papel importante en "afue-ra". El rechazó el supuesto (que el supo-nía era sostenido por muchos activistas pacifistas) de que la gente de adentro, incluso aquellos que diseñaban las armas nucleares, eran "mercaderes de la guerra". Si lo fueran, decía, sería más fácil odiarlos. Pero ellos hicieron una elección de carrera, muchos luego de protestar contra la guerra de Vietnam en la universidad, "igual que usted y yo". Por supuesto, seguía diciendo, que tal elección había influenciado su ideología a través de los años. Recordó una ob-servación que realizara tiempo atrás, viendo un grupo de científicos en un laboratorio de armas. Fue "deprimente" notar como la ideología de su profesión había constreñido su pensamiento.

Una de las psicólogas decía que, en su opinión, los analistas de defensa eran sensibles a la influencia de los contextos, pero que sentía una falta de apertura y vulnerabilidad. White aprove-chó esta oportunidad para mostrar la más notoria excepción a la descripción saturada de problema, de intentos de diálogo en el pasado. "En esta entrevista -dijo- mi experiencia fue que X (el analista de defensa mencionado previa-mente) dio el primer paso en expresar inseguridad, y que nos lo mostró en una experiencia depresiva. Es un poco pa-radójico que X haya compartido su pro-pia experiencia con nosotros de manera más compleja que el resto de nosotros". Esta observación fue dirigida a las acti-tudes estereotipadas con que fueron in-tentados los diálogos en el pasado.

UN GIRO HACIA LA CURIOSIDAD

Es interesante observar que tales desafíos a los estereotipos daban un nuevo giro al diálogo estancado: un giro hacia la curiosidad. Recién en la segun-da mitad de la entrevista se formulan preguntas con sentido de curiosidad, por ejemplo, un psicólogo le preguntó a un analista de defensa: ¿Cómo fue para Usted estar en ese encuentro en la Escuela Kennedy?. Tales preguntas dieron lugar a desafiar estereotipos y supuestos no examinados previamen-te; una vez que este proceso ha sido puesto en marcha, nuevas formas de diálogo sustituyen a los debates ritualizados.

Todos los participantes acordaron en que el contexto de la entrevista con White favoreció el diálogo y que, sus contextos institucionales habituales promovían una visión "nosotros / ellos" que obstruía el diálogo. Temas impor-tantes como el dilema de la amenaza nuclear, o como pensar en forma inde-pendiente, y permanecer leales a las instituciones, no fueran resueltos. Pero si surgieron ideas específicas para pro-mover el diálogo. Por ejemplo, sugestio-nes para que los encuentros minimiza-ran el comportamiento "grupal", maximizando el compartir ideas y experiencias entre personas. Para ello se sugirió excluir a los "líderes" de los encuentros preliminares, y marcar una meta común alrededor de la cual se realizaran los esfuerzos.

Una de las psicólogas señaló que fue de gran ayuda conversar sobre las conversaciones. Reflexionando sobre la conversación, decía, uno comienza a pensarla como su propia conversación. Por supuesto, esto es lo que Michael White tenía en mente al diseñar su inter-vención inicial: externalizar el problema y luego los participantes deben reflexio-nar sobre lo que les hace a ellos, y lo que ellos pueden hacerle. En este caso el problema era el diálogo. Al externalizarlo los participantes pudieron verlo como su propia construcción, y hacerse res-ponsables de ella. Se volvieron más perspicaces, sobre la "construcción de sus propias construcciones", en térmi-nos de White. Viendo esta construcción, bajo la guía de White, los participantes pudieron apreciar las excepciones a sus "descripciones saturadas de proble-mas" de las interacciones, darse cuenta de las fuerzas institucionales a las que habían permitido imponer su visión de "nosotros / ellos" en sus comportamien-tos, inhibiendo la exploración de nuevas y enriquecedoras perspectivas.

Traducción del Lic. Marcelo Ekman

Una excepción inesperada, como la au-tocrítica de los analistas de defensa, es como una pequeña ondulación en la corrien-te de agua, puede ser tapada fácilmente por una ola mayor, como los patrones de com-portamiento establecidos. La tarea creativa es mantener y amplificar las pequeñas on-dulaciones.

Agradecemos la oportunidad de publicar este artículo al Dr. Richard Chasin, director del Centro de Estudios Nuclear Age, 1493, Cambridge Street, Massachussetts 02139, U.S.A.

(*) Este artículo fue publicado en Perspectivas Sistémicas Nº 5 – Marzo/Abril 1989

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