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Maestros de la terapia familiar sistémica
La voz terapéutica de Olga Silverstein

Por Elizabeth Rapela *

El título de esta breve nota tiene un doble referente: en primer lugar alude al libro que sintetiza el diálogo realizado por Olga Silverstein y Bradford Keeney, una exquisita clínica y un refinado teórico, titulado "La Voz Terapéutica de Olga Silverstein" (1986). Este trabajo se desarrolló a lo largo de un curso de entrenamiento a cargo de ambos en el Instituto Ackerman y cristalizó posteriormente en este libro.

En segundo lugar se refiere a la voz clínica de Olga Silverstein en el campo de la terapia familiar. El libro es único en el sentido en que es un estudio completo de un caso de Olga Silverstein y presenta una interacción permanente entre los mapas teóricos y el material clínico, permitiendo así un entendimiento conceptual. Es el primero de una serie editada por Keeney llamada "El Arte de la Terapia Sistémica" destinada a fomentar una relación creativa entre las ideas sistémicas y práctica clínica. La estructura del libro y de la serie combina una introducción teórica seguida de la presentación del material clínico, enriquecida por comentarios a medida que el caso avanza, permitiendo estructurar un diálogo isomórfico que los terapeutas mantienen consigo mismos a medida que trabajan.

Los comentarios incluyen estrategias clínicas y una conceptualización paralela, destinada a entender el proceso terapéutico.

El objetivo de este diálogo es comprender y explicar cómo se construye la terapia sistémica.

Empezaré presentando brevemente a Olga Silverstein y Bradford Keeney. Olga Silverstein es una personalidad polifacética: terapeuta familiar, docente en el Ackerman Institute for Family Therapy de Nueva York, directora del Proyecto de Terapias Breves (cuyo equipo integraron terapeutas como: Joel Bergman, Richard Evans, Lynn Hoofman y otros) directora de programas de entrenamiento. Junto a Peggy Papp, Elizabeth Carter y Marianne Walters fundó el Women’s Project in Family Therapy.1 Su trabajo clínico ha sido elogiado por maestros de Terapia Familiar de diferentes escuelas.

Bradford Keeney es un epistemólogo y cibernetista en el campo de la Terapia Familiar. Es director del Proyecto de Investigación en Terapia Familiar del Departamento de Desarrollo Humano y Estudios de la Familia, de la Universidad de Texas y co-director del Proyecto de Cibernética para Sistemas Humanos.

En el modelo propuesto por los autores, la descripción de las intervenciones incluye una primera distinción epistemológica básica entre dominios de observación y posición del observador, ambos discriminados a su vez en una segunda distinción entre marcos de referencia semántico y político.

Los dominios de observación se distinguen según sean construidos por un participante en la conversación, por un observador de la conversación, o por el participante observando su propia participación. Esta distinción se aplica a los distintos dominios que incluye un mismo proceso terapéutico en el que la terapia se realiza con un equipo del otro lado del espejo, así como a las intervenciones del terapeuta y a los mensajes que el equipo envía a la familia.

En la segunda distinción, los marcos de referencia del terapeta se diferencian en semántico y político. El marco semántico se refiere al sentido que la información tiene para la familia, y el político enfatiza la organización sociopolítica del problema dentro de la familia.

"La terapia sistémica, en pocas palabras, involucra visualizar el marco semántico presentado por la familia y el terapeuta como metáfora acerca de la situación problema…" (Keeney, 1986, pág. 9). "El arte de la terapia sistémica incluye usar marcos de referencia semánticos y políticos, así como construcciones que propongan realidades que sean facilitadoras para el cambio". (Keeney, 1986, pág. 180).

Olga Silverstein trabaja con una hipótesis general de la política de la familia que consiste en entender que la conducta problema de un individuo presenta ventajas y desventajas para cada uno de los miembros que la componen.

Estos marcos de referencia sirven para contextualizar las descripciones que surgen de cualquier dominio observacional.

Una tercera distinción es la que se establece entre la comprensión formal y la estrategia práctica, nominándola dominio de intención y así, en este contexto, se diferencian las interacciones que van dirigidas a lo meramente formal de aquellas que apuntan a una estrategia práctica. Respecto del dominio de intención se hace especial énfasis, diciendo que los terapeutas que trabajan con un equipo tendrían que tener un código equivalente a señales luminosas que aclaren cuál es el dominio de intención en el que se están moviendo.

Resumiendo, cada una de estas tres grandes distinciones: 1) Observación-Participación, 2) Dominio Semántico-Dominio Político, 3) Comprensión Formal-Estrategia Práctica organizan un campo epistemológico diferente.

Olga Silverstein adhiere a una posición constructivista en Terapia Familiar y señala que cuando el terapeuta y la familia están unidos generando una nueva construcción de la realidad, los marcos semánticos y políticos son re-encuadrados y utilizados para apoyar este proceso. Propone que, al participar la familia de esta nueva realidad, sus miembros se ubican en una posición diferente, de orden superior, que les permitirá manejar las conductas problemas actuales así como otras que surjan en el futuro, con más eficacia. Estas co-construcciones resultantes del proceso terapéutico pasan a formar parte de la nueva realidad de la familia.

En su trabajo clínico hay un impecable cuidado del foco. Durante el curso de la terapia Olga Silverstein, selecciona algunos temas centrales para lo cual jerarquiza datos de la interacción de la familia, generando nuevas complementariedades que van organizándose alrededor de los marcos político y semántico.

En este proceso subraya cuidadosamente aquellos datos que tienden a confirmar las hipótesis compartidas con los miembros de la familia desoyendo otros datos que no aportarían a esta nueva dialéctica propuesta.

Partiendo de una concepción constructivista, Olga Silverstein y Bradford Keeney señalan que: "En vez de ofrecer curas o soluciones la terapia sistémica ofrece una realidad alternativa que es construida y que transforma los significados y la política de los miembros que son parte del sistema terapéutico, incluyendo al equipo terapéutico…" (Keeney, 1986, pág. 184). "Este abordaje sugiere una diferente comprensión epistemológica de lo que vemos como problemas o soluciones. Para un terapeuta sistémico no hay problemas reales. Hay problemas construidos que tuvieron consecuencias construidas. Igualmente la solución del problema es una construcción". (Keeney, 1986, pág. 185).

Como integrante del Women’s Project, O. Silverstein expresa: "… el feminismo ha forzado a muchos terapeutas a repensar sus supuestos…", "…Hoy en día yo hago una terapia muy diferente a la que hubiese hecho hace diez años… ". "El supuesto implícito que han tenido muchos abordajes, de que las madres son intrusivas, enfermantes, retentivas, infantilizadoras, etc., y que el objetivo de muchas terapias es ayudar a los hijos a poder alejarse de su influencia, ha sido muy difundido en nuestra cultura. Incluso burlas en novelas y obras de teatro como El Lamento de Portnoy y Generación de Víboras, de Philip Wiley, cuyo tema central es que las madres son culpables de todo, forman parte del lenguaje corriente…".

Hablando del cambio que generó en ella el aporte de las reflexiones de las feministas dice: "yo sé que hago ahora otra clase de terapia. En un caso en que están madre e hija en un problema de relación entre ellas, hubiese visto el objetivo de la terapia en ayudar a la hija a separarse de su madre; hoy en día mi abordaje está basado en favorecer el crecimiento psicológico de ambas mujeres a través de ayudarlas a mantener y enriquecer el vínculo entre ellas". (Silverstein, 1985, pág. 72).

 

Bibliografía

El libro The Therapeutic Voice of Olga Silverstein será próximemente publicado por Editorial Paidós.

1 El Women’s Project of Family Therapy fue un movimiento que se inició con un grupo de casi 50 terapeutas de familia en un coloquio en Stonehenge, Connecticut, dirigido a investigar y examinar el rol del género en la teoría, en la práctica, en la investigación y en las asociaciones profesionales.

* Elizabeth Rapela es licenciada en Psicología. Terapeuta de Familia. Supervisora de Familias del Equipo de Aprendizaje de la Unidad de Pediatría del Hospital Durand. Integrante de grupos de discusión, workshops y paneles referidos al lugar de la mujer en la familia.

Este artículo fue publicado en Perspectivas Sistémicas Nº 2, año 1, ago/sep. 1988

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