Perspectivas Sistémicas
LA NUEVA COMUNICACION

Artículos "on line"

Familias con un miembro de la pareja parental homosexual:
"de esto no se habla ... fuera de casa"
Familias Queer

Por Silvia Quaglia*

Introducción

Este trabajo parte del interés en adecuar a nuestro contexto social, el modelo que en el Ackerman Institute for the Family de New York, implementa para familias compuestas por una pareja parental homosexual. Esta investigación comenzó en 1993 y se llevó a cabo en nuestro país, gracias a la colaboración de la Fundación Aiglé y la Comunidad Homosexual Argentina.

Entendemos que la discriminación que padecen estas familias no convencionales por no ajustarse a los modelos preestablecidos, deviene en la victimización de sus miembros. Intentaré demostrar cómo la homofobia social induce directa ó indirectamente al ejercicio de una forma de violencia.

Nuevas configuraciones parentales

Una nueva configuración ha comenzado a hacerse visible: se trata de la conformada por una pareja homosexual que decidió evitar la opción entre su orientación sexual y la maternidad/paternidad y que además desea ser honesta y confiable para su progenie.

Diferenciar la pareja conyugal de la pareja parental puede resultar imprescindible, aunque esté compuesta por las mismas personas que, al cumplir diferentes funciones, se las confunde usualmente. Diferenciando en grandes términos, la pareja conyugal remite al vínculo de dos personas, sexualidad incluída; en cambio, la pareja parental se refiere al vínculo que estas personas establecen con sus hijos.

Por ejemplo: una abuela materna y la madre de una niño/a pueden ser los que desempeñen los roles parentales debido a que son quienes deciden la crianza, y nunca se diría que estamos delante de una pareja homosexual cumpliendo los roles parentales porque la madre está casada y su marido vive con ella, no es cierto?.....sin embargo, así es.

Cristian de diez años y Gabriela de ocho viven con sus padres en casa de la abuela materna. El papá trabaja alrededor de doce horas diarias y al llegar al hogar come mirando T.V. y se va a dormir. Nunca se cuestionó que su presencia fuera necesaria en la crianza de los hijos, su esposa y suegra se ocuparon siempre de eso. A él no se lo consultaba "por que llega muy cansado" , situación confirmada por él mismo. Cuando la maestra citó a los padres por algunos problemas de conducta de Cristian en la escuela, tampoco él concurrió, que fueran su esposa y su suegra era suficiente, ya que eran quienes sabían sobre los chicos, no así él.

La pareja conyugal y la pareja parental no siempre coinciden como en el caso anteriormente relatado. Cristian y Gabriela recurren a su mamá y su abuela, ya que de un modo no explicitado se estableció:

"papá se ocupa de traer plata a casa, sólo de eso, todo lo demás se consulta con nosotras....él no sabe por que nunca está, él no entiende".

La cuestión de la verdad en la consulta

Fabián tiene tres años y la maestra jardinera convocó a sus padres juntos aunque sabía que estaban divorciados. Acostumbraba a tener una entrevista con cada pareja para conocerlos más íntimamente. Los padres contaron a la maestra que ambos estaban con nuevas parejas pero no se atrevieron a decirle que el motivo de la separación era que Oscar había decidido aceptar su homosexualidad, visibilizarla delante de su ex-esposa, quien luego del divorcio formó una nueva familia y tenía otro hijo.

Fabian no estaba informado de quién era exactamente Sebastián (la pareja del padre) aunque vivían juntos: "el amigo de papá", así le fue presentado.

Oscar temía las preguntas de su hijo, no deseaba mentirle ni tampoco disimular su amor de pareja: ¿cómo actuar?.

Los que llegan a la consulta psicológica son ambos padres. Desean que el pequeño posea el mejor asesoramiento posible cuando desee saber sobre el vínculo de su papá con Sebastián. Temen que el niño sea discriminado de conocerse su pertenencia a una familia no convencional, aun cuando ellos recibieron mi ayuda psicológica en su momento para poder elaborar la situación en el momento de la separación. La preocupación de la pareja parental, no se se ha disuelto, sino que, afortunadamente funcionaba de modo adecuado, facilitó la consulta en modo conjunto.

Según mi experiencia, todos, o la mayoría de los adultos a cargo de niños, en algún momento de la crianza de los hijos, se plantean: ¿es necesario decir la verdad?, ¿qué decir? ¿cómo?, ¿hasta dónde decir?,¿para qué?.

Esto sucede no sólo en este tipo de situaciones, sino en adopciones, divorcios, enfermedades u otros temas de difícil abordaje para los adultos.

Francoise Doltó (1) escribió: " el niño se complace en confundir lo imaginario y lo real, hay que ayudarlo a que haga la crítica de lo posible y de lo imposible cuando la confusión de estos dos campos de representación lo angustia y le arruina la vida".

Cuando aparece la pregunta, está el espacio para escuchar la respuesta. Que el adulto no pueda, no se atreva o tema enfrentarla es un problema del adulto, no del niño. Un individuo maduro y respetuoso sabe esto y si carece de recursos para satisfacer al pequeño en su cuestionamiento puede buscar ayuda para encarar el tema adecuadamente.

Del mismo modo, sabemos que ayudar a crecer a un niño con la verdad y en un marco de confianza, genera esperanza y fortaleza psíquica.

El marco social homofóbico provoca un temor extra en cuanto a responder sobre estas cuestiones; no obstante cada vez vemos que se va incrementando –afortunadamente-, la cantidad de personas que desean ser honestos y sinceros con sus hijos.

Mantener en secreto la homosexualidad incluye la discriminación que podemos entenderlo como un modo más de atentar a los derechos humanos y no sólo está referido al exogrupo, sino en muchos casos, a la familia extensa y a los mismos hijos, por la discriminación de la que son víctimas.

Lorena se separa de su marido cuando elige vivir con la mujer de la que se enamoró. Su ex marido amenaza contarle a los hijos esta situación y denunciarla ante el Juzgado para obtener la tenencia (situación que podría prosperar segun el Juzgado que intervenga). Es así como llega a la consulta de orientación psicológica. En este caso la estrategia consistió en ayudarla a contarles a los niños de un modo contenedor y amoroso la situación que estaba generada por la hostilidad generada en su ex-marido por el abandono. Cuando Lorena habló con sus hijos estos respondieron: "ah! era eso.....ya sabíamos que Alicia era tu novia".

Aceptar la homosexualidad puede generar conflictos intensos en el individuo si se repudia a sí mismo (homofobia internalizada) y eventualmente desarrollar patología por este motivo, lo cual lleva a muchas personas a la consulta psicológica, ya que intentan " curar" una desviación que deviene en angustia intensa.

Aceptar la homosexualidad es una ardua tarea ya que va en contra de los deseos manifiestos los de familia y la sociedad. Por ello, en muchos casos he observado que se logra sólo en ocasiones,. En muchas oportunidades el motivo de consulta que trae al individuo a la consulta es totalmente ajeno a esta problemática y aparece disfrazado por problemas en la conyugalidad o parentalidad, déficit en el deseo en la pareja, trastornos psicosomáticos, o bien es denunciado por el síntoma de uno o más de los hijos.

Compartir la visibilidad con los familiares directos y personas significativas de la vida del sujeto, deviene de un minucioso trabajo, que en ocasiones requiere asistencia psicológica individual o de diferentes sub-sistemas.

Se ha detectado que la familia extensa y/o nuclear atraviesa por distintas etapas cuando uno de sus miembros se hace visible con su homosexualidad, desde la negación y el repudio hasta la aceptación.

Las razones más frecuentes ofrecidas por las parejas homosexuales cuando se investiga la causa de ocultar su orientación sexual giran alrededor de la presión social y los diferentes modos en que el "orden establecido" les presiona.

Si bien este argumento podría ser entendido como una racionalización, no siempre lo es, dado que en este país, las normas establecidas por el poder político-social, son de extrema rigidez y generan en la población homosexual temores no siempre excesivos.

La mayoría de las personas supone que las parejas homosexuales no debieran ejercer los roles parentales por que en su inmensa mayoría posee una imagen distorsionada de la homosexualidad.

Las parejas que he observado son personas preocupadas por sus hijos, que desean evitarles sufrimientos y desean ayudarles a crecer libres y fuertes.

Pero también es cierto que en el cuidado excesivo que la homofobia social les impone, presentan algunas características de las familias que denomino retentivas, es decir, en ocasiones, el afuera está excesivamente cargado de modo negativo.

Características de las Familias Retentivas

Se orienta hacia el adentro, a su alrededor construyen un sólido paredón del cual es difícil salir y también entrar. Para sus miembros desprenderse o invertir emocionalmente fuera de la familia es muy costoso, ya que se supone que ésta debe ser la mayor fuente de satisfacción. La familia significa confianza y debe presentar un frente común ante el amenazante y siempre hostil mundo externo. Forma parte de su ideología mantener un bajo perfil para evitar llamar la atención y así mantener la privacidad.

Las expresiones de sentimientos negativos y conflictos tienden a ser encubiertos y se realizan los mayores esfuerzos para mantener la armonía y por ende la cohesión familiar. La rebeldía u oposición son síntomas graves dentro de esta constelación, por lo cual se espera que sus miembros acepten los códigos de dominación-sumisión sin cuestionamiento.

Los padres inhiben sus impulsos hostiles hacia sus hijos, las conductas adhesivas son recompensadas y estimuladas. Por ello, los niños si logran conductas autónomas lo hacen mucho más tarde de lo esperable y a veces nunca.

Los roles y funciones dentro de este grupo son estables y casi incuestionables; se mantienen a través de las generaciones con un esquema verticalista que es aceptado por sus miembros, lo cual les provee la certeza de PERTENECER.

La Homosexualidad en la Argentina y la actitud del terapeuta

La homosexualidad en la Argentina tiene sus características propias: tómese por ejemplo las dificultades que existen para la tenencia de los hijos en caso de divorcio, para la adopción cuando el solicitante es "sospechado" de homosexualidad o la fertilización asistida.

Mantener en secreto la homosexualidad por las razones presentadas, puede servir para sostener artificialmente la autoestima, pero va actuando insidiosamente en la distorsión de la realidad y perturbando la comunicación.

cuando un padre-madre acepta su homosexualidad y se torna visible ante sus hijos, se fluidiza el diálogo y así los niños pueden crecer en un espacio de coherencia entre lo que pre-sienten y lo que se les dice.

Cuando un padre-madre decide develar su homosexualidad a los hijos, en muchos casos esa información se acompaña con otro mensaje, explícito o no, de mantener la confesión en secreto.

Esto puede conllevar un alto costo emocional según la edad del niño pero se ha podido observar que este ocultamiento no favorece el desarrollo psicológico, por que como sabemos, el mundo de los pares es una etapa evolutiva necesaria en el desarrollo.

El aislamiento social que deviene de mantener la familia en la oscuridad puede, también según la edad, deteriorar su inserción en la comunidad. Otros padres no ven con buenos ojos que sus hijos vayan a jugar a la casa de un compañerito/a cuyo papá o mamá vive con una persona de su mismo sexo y muchos maestra/os, adjudican a esta situación cualquier dificultad de presente el alumno, transformándola en un problema. Así ocurría en otras épocas con hijos adoptivos o cuyos padres estaban divorciados.

La maternidad-paternidad en la población homosexual a partir de la demostración de su capacidad e idoneidad para la crianza de los hijos, es un derecho inalienable que debiera contemplarse constitucionalmente en forma explícita.

A partir del desarrollo de este proyecto y de la asistencia de estas nuevas configuraciones familiares, se han logrado resultados beneficiosos para los grupos consultantes. Lo novedoso de esta intervención fue que se realizara a través de las redes naturales, en este caso la Comunidad Homosexual Argentina, sin cuya colaboración, esta investigación no podría haberse realizado.

El terapeuta que asista a estas familias, debiera estar atento a que su sistema de valores y/o prejuicios no interfieran con su tarea.

Este proyecto fue presentado en el Primer Encuentro Nacional Lésbico-Gay-Travesti-Transexual-Transgénero, realizado en la Ciudad de Rosario en Abril de 1996 gracias a la generosidad de Juan Carlos Jáuregüi, que avaló mi investigación presentándome en las distintas agrupaciones de la Comunidad Homosexual Argentina. A partir de allí me llegaron consultas con padres y madres homosexuales que han aceptado orientación psicológica.

Caso Clínico

En mi seguimiento de familias compuestas por pareja parental homosexual no encontré disfunciones significativas, salvo el núcleo social reducido de los niños y niñas, no así con los adolescentes, ya que según creo, pueden mantener el ocultamiento de sus padres y madres con mayor facilidad.

Carezco de información acerca de la población que mantiene el secreto y no ha consultado; mis conclusiones se basan en la observación de individuos a quienes asistí en el tránsito del ocultamiento a la visibilización dentro del ámbito familiar.

 

Caso Clínico y comentarios finales

Omar y su esposa Amelia consultan por demanda espontánea. La pareja estaba casada hacía seis años y tenían un pequeño hijo, Tomás de 4, en quien, comentan habían depositado ambos la expectativa de resolución de sus conflictos, así como antes habían supuesto que el casamiento concluyera con las desavenencias que los alteraba, ya que por razones laborales no podían estar mucho tiempo juntos. Supusieron –contaron-, que al casarse, la convivencia primero y el hijo más tarde, solucionaría los problemas. Lejos de eso, los problemas se fueron agravando hasta que llegaron a la consulta.

Omar relata frente a Amelia durante el transcurso de una sesión, sus luchas internas con las fantasías homosexuales que lo persiguieron desde su temprana infancia y por la que sus padres siempre discutieron echándose la culpa uno al otro, diciéndole que era "poco hombrecito", hasta que aparereció ella, que pareció su salvación porque era tierna, tranquila y comprensiva. Nunca había tenido relaciones homosexuales, jamás se había atrevido pero temía que ése fuera el motivo de su falta de deseo y no ella la responsable. El dolor era de ambos, pero tambien fue tranquilizador para los dos. La terapia los acompañó en la separación y en reforzar los roles parentales a pasar que la conyugalidad se disolviera.

Años más tarde Omar vuelve a la consulta para encarar cómo visibilizarse ante Tomás. Ya estaba conviviendo con Alejandro y temía cómo reaccionaría su hijo cuando le hablara de su homosexualidad, de su amor por otro hombre y que esta información debería conservarla para sí por que no todos la entenderían, como su mamá, su nuevo esposo o su familia.

Alejandro había aceptado su homosexualidad desde siempre, así como su familia y esto fue de mucha ayuda en este proceso.

Para Tomás fue un alivio oir lo que ya sabía pero necesitaba escuchar.

No se sorprendió si no que formuló preguntas para confirmar lo que ya sospechaba. Hoy, tres años más tarde, Tomás evoluciona como cualquier otro niño y cuando lleva a un compañerito de escuela a casa de Omar presenta a Alejandro como un amigo de mi papá pero respeta la consigna que "de esto no se habla fuera de casa".

Notas

* La Lic. Quaglia es psicóloga, Profesora Titular del Seminario "Diagnóstico Terapéutico de Familias" Secretaría de Extensión Universitaria. Facultad de Psicología de la U.B.A. EMail: squaglia@psi.uba.ar - Te: 4-902-6000

Bibliografía

(1) DOLTO, Francoise: Tener Hijos. Tomo 2 ¿Tiene el niño derecho a saberlo todo?. Cap.17. Paidos. 1981.

(2) QUAGLIA, Silvia: "Diagnóstico Terapéutico de Familias" Ficha del Seminario de la Facultad de Psicología de la U.B.A.

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