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Nadie dijo que era fácil ser padre (*)

por Orna Coussin

Noventa y seis padres participaron en el estudio realizado por el doctor Gil Goldzweig de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El propósito: examinar si la depresión posparto existe en los hombres al igual que existe en las mujeres.

Las familias fueron entrevistadas dos veces: la primera entrevista tuvo lugar aproximadamente tres meses antes del nacimiento de su primer hijo, y la segunda durante las primeras semanas después del nacimiento.

La conclusión de los investigadores fue inequívoca: sí, existe. Muchos hombres experimentan una verdadero distress durante la transición a la paternidad y, su porcentaje en la población es similar al de las mujeres que sufren de depresión posparto(aproximadamente un 17 por ciento).

Según la opinión del doctor Goldzweig, si esta conclusión es confirmada en otros estudios y es anunciada en forma masiva, uno ya podría predecir las reacciones. Algunos, por ejemplo, reclamarán que la depresión es un invento que está de moda, que hoy hay una tendencia a inventar todo tipo de depresiones solo para vender medicamentos y tratamientos y en este sentido, la depresión posparto en los hombres no sería más que una broma. Otros tal vez se molesten con el hecho de que los hombres, en la actualidad, "le están robando a las mujeres" un problema que les "pertenecía" exclusivamente a ellas.

Angustias(blues) en común

Desde la década de 1980 la creencia en la existencia de la depresión posparto ha sido comúnmente aceptada. Entre el 10 y el 20 por ciento de la mujeres que dan a luz son afectadas por una depresión común que tiende muchas veces a tornarse más seria, mientras que, el 80 por ciento, solamente experimenta un sentimiento de angustia(blues), es decir un decaimiento en su estado de ánimo que solo dura unos días y luego desaparece.

"Esto son porcentajes muy altos", opina el doctor Goldzweig. Y por esta razón no es sorprendente que "hoy en los cursos de preparación para el nacimiento sea muy común dedicarle al menos la mitad de la sesión al tema".

¿Por qué ahora se descubren estas depresiones y antes no?

Los descubrimientos del Doctor Goldzweig, los cuales fueron presentados en la conferencia que tuvo lugar en La Universidad Hebrea hace aproximadamente dos semanas, contradicen estudios anteriores en los cuales no se encontraron ninguna depresión en los hombres luego del nacimiento de su primer hijo. ¿Por qué ahora se descubren estas depresiones y no antes? Aparentemente la diferencia es que los estudios del Doctor Goldzweig están basados en un nuevo tipo de preguntas. En los cuestionarios habituales para examinar la depresión hay preguntas como: ¿Qué tan seguido se sintió "triste o miserable" durante la última semana? o, ¿Qué tan seguido estaba "tan feliz que llore"?(siendo las posibles respuestas: a menudo, a veces, casi nunca o nunca).

Los hombres, dice Goldzweig, no siempre son concientes de sus sentimientos y por esta razón a veces no pueden hablar de ellos con honestidad, pero, cualquiera sea el caso, la mayoría de los hombres no suele llorar.

Por lo tanto, en el estudio actual, los cuestionarios utilizados incluyen preguntas adicionales sobre el comportamiento, las cuales no requieren que los entrevistados sean concientes de sus sentimientos: "¿De que forma se comporto el últimos mes?- "Quería tener relaciones sexuales con su pareja, consumió bebidas alcohólicas, coqueteó con otra mujer, volvió a su casa tarde del trabajo, se peleó con su pareja, fumó marihuana, tuvo fantasías sexuales con otra mujer, se peleó con sus colegas en el trabajo, estuvo involucrado en algún accidente, etc..."-

"El 17 por ciento de los examinados mostraron un empeoramiento en los síntomas de su conducta" como lo había establecido el estudio. En otras palabras aproximadamente un 20 por ciento de los entrevistados, experimentó cambios en el comportamiento que indicaban la existencia de una depresión.

Aquellos que efectivamente sufrían de una depresión posparto se caracterizaron por una tendencia a negar cualquier dificultad. La mayoría, dice Goldzweig, dijeron que antes del nacimiento se sentían felices, que todo estaba bien, que no había preocupaciones, que querían tener hijos y que la paternidad era la realización de sus sueños, que no tenían problema con el hecho de que toda la atención estuviera concentrada en su pareja embarazada; que no estaban preocupados por ningún asunto financiero o por la pérdida de su libertad y de su tiempo libre. Y si, compartían otra característica: casi todos decían que ello mismos habían crecidos con una padre estricto y castigador. "Casi todos los entrevistados en el estudio realizado crecieron junto a un padre que no se comunicaba con ellos" comenta Goldzweig, "pero en el grupo que experimentó distress, la alienación y la severidad eran muy evidentes."

Goldzweig encontró otra característica interesante: cuanto más conservadoras son las parejas- es decir cuanto más tradicional es su visión de los roles de ambos sexos- más fácil es para los hombres convertirse en padres.

En cambio cuanto más "modernas" son las parejas, mayor es el distress.

Un modelo de fantasía

Goldzweig cree que "el modelo de ‘el nuevo hombre’ es más una fantasía que una realidad. Los hombres que hoy se están convirtiendo en padres crecieron con el modelo viejo y, en efecto, no fueron entrenados para las tareas de "el nuevo hombre". Aquellos hombres que tienen en su mente una imagen ideal del padre soportador y emocionalmente relacionado, el cual es sumamente dedicado en cuanto a lo que se refiere a la crianza y educación de los hijos, no han necesariamente experimentado un cambio en ellos mismos. La brecha entre la habilidad y las expectativas es lo que produce la presión y el distress.

Pero Goldzweig explica que las conclusiones no son reaccionarias. Por el contrario. El mismo experimentó distress posparto(es padre de tres), el cual fue expresado en un aumento de peso: " Después de cada nacimiento aumenté aproximadamente 12 kilos", confiesa Goldzweig, quién no quiere alentar a los hombres a que tomen medicamentos para el distress o que busquen algún tratamiento. El cree que el estudio implica que "no todo es causa de las hormonas", contradiciendo la creencia común relativa a la depresión posparto en las mujeres, la cual sostiene que el cambio de humor se debe a los cambios hormonales.

Como psicólogo de padres e hijos, el doctor Goldzweig quiere mostrar la crucial importancia de hablar sobre las dificultades. Goldzweig opina que en general, alcanza con que los miembros de la pareja sepan que no solo deben experimentar felicidad en relación al nacimiento. A veces basta simplemente con hablar sobre el distress para empezar a deshacerse de él, gracias a lo cual, los primeros beneficiados serán los hijos que han nacido.

(*) Reproducido del diario israelí ( on line) Haretz.com

Traducción Adrián Des Champs

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