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Terapia Cognitiva: "¿Cura o aprendizaje?"

Por Sara Baringoltz*

Juan: "A veces pienso que estarías más tranquila si yo no estuviera. Estás viviendo con un amargado, todo me interesa cada vez menos. Hasta visitar a nuestros hijos se me vuelve un peso".

Esposa: "Yo no estaría más tranquila si no estuvieras. Estaría más contenta si dejaras de lamentarte y buscaras alguna forma de salir de esta amargura. ¿Por qué no vas a un psicólogo… a un psiquiatra… hacés un tratamiento?"

Juan: "Yo no creo que me haga nada, no sé en qué consiste un tratamiento… me da miedo estar después peor".

Mucha gente, como Juan, necesita ayuda pero desconoce lo que es un tratamiento, y tiene lógicamente miedo a las consecuencias de lo incierto. Las psicoterapias en la actualidad ofrecen una variada gama de propuestas distintas, pero si Juan no tiene información sobre el tema, lo más probable es que tenga miedo frente a una propuesta de psicoterapia.

La terapia cognitiva está muy interesada en informar a la gente que busca ayuda para sus problemas emocionales, acerca de la forma en que se va a trabajar en el tratamiento y de las metas que se van a plantear. El paciente tiene derecho a saber en qué consiste el tipo de terapia que está eligiendo, siendo además este conocimiento útil de por sí a los fines terapéuticos. El lector de este artículo también se está informando acerca de un tema que no conoce, o que conoce y le interesa, y si a esta altura estuviera preguntándose: ¿qué es esto de la terapia cognitiva?, sería un buen índice de su motivación para aprender algo nuevo. En la terapia cognitiva la relación terapéutica se asienta en un Modelo de Aprendizaje. De esta manera se espera que el paciente vaya incorporando las técnicas que le enseña el terapeuta.

Con el tiempo, aun después de haber terminado el tratamiento, los pacientes se encuentran asumiendo en forma espontánea en lo cotidiano el rol de terapeutas de sí mismos en un diálogo interno que les permite seguir aprendiendo. Esto no significa que no puedan recurrir a un profesional cuando sea necesario. Por el contrario, incluso se recomiendan entrevistas de seguimiento (control de la situación del paciente) durante los años posteriores a la finalización del tratamiento.

La terapia cognitiva ha surgido en los últimos años, como una forma de psicoterapia relativamente de corto término, caracterizada como: Colaborativa, Activa y Directiva . Colaborativa se refiere a que no se piensa al paciente como recibiendo una terapia, sino que el acento está puesto en un trabajo conjunto de terapeuta y paciente como equipo. En este sentido, al igual que un equipo deportivo, científico, etc.; la alianza entre sus integrantes para el logro de las metas es fundamental. La idea de la psicoterapia Activa se refiere tanto al rol del terapeuta como al del paciente. Respecto de la actitud del terapeuta, éste trata de establecer un vínculo de empatía y comprensión a través de un escuchar activo y un diálogo fluido. En cuanto a la participación del paciente en la terapia se espera de él, en la medida en que su situación emocional lo permita, una actitud de trabajo investigador. El paciente trabaja tanto durante las sesiones como durante el espacio de tiempo que media entre una y otra sesión, en la tarea de identificar y solucionar su problemática. Caracterizar a la terapia cognitiva como Directiva puede inducir a errores, ya que se puede creer que el terapeuta dirige al paciente en el sentido de indicarle qué es lo que debe hacer. Esto es erróneo. Es Directiva en el sentido de que se dirige a definir objetivos claros. Terapeuta y paciente trabajan conjuntamente para establecer objetivos compartidos. De esta manera se descartan aquellas metas u objetivos planteados por una de las partes y que la otra no comparta. Puede ocurrir, por ejemplo, que un objetivo del paciente sea poder trabajar 18 horas diarias, y que el terapeuta considere que esto está fuera de las posibilidades del paciente, o que no sea recomendable para su situación emocional. También podría plantearse que el terapeuta quisiera lograr para su paciente un objetivo, como por ejemplo: modificar cierta tendencia a la autoexigencia, cuando aquel quiere solucionar sólo su fobia a los aviones, ya que le es necesario este tipo de viajes para su trabajo.

El objetivo de la terapia cognitiva es ayudar al paciente a manejarse mejor con su vida. No se considera que la meta sea "curar", ya que para curar tiene que haber algo enfermo y muchas veces es difícil definir el límite entre lo sano y lo enfermo. En este sentido, la terapia cognitiva se propone enseñar un modelo para enfrentar problemas emocionales (depresión, miedos, dificultades sociales, etc.) que el paciente pueda luego utilizar por sí mismo. Ya en la época de los estoicos se planteaba que la clave de los sufrimientos estaba en las concepciones humanas de los hechos más que en los mismos sucesos. Así, en la terapia cognitiva se concibe al hombre como teniendo la llave para entender y resolver sus problemas psicológicos, corrigiendo procedimientos erróneos con la misma capacidad que ha tenido en otros momentos para corregir rumbos y aprender nuevos caminos. El terapeuta tiene como función reestablecer en el consultante la capacidad de utilizar la llave, de tal forma que pueda abrir nuevas puertas en la relación consigo mismo y con el mundo.

* Directora del Centro de Terapia Cognitiva

Entrevista a Christine Padesky, Ph.D.*
Directora del Center for Cognitive Therapy, Newport Beach, California

Algunas terapias enfatizan la importancia de la comprensión, otras de los sentimientos y emociones, otras del proceso de desarrollo de estos. Creo que la Terapia Cognitiva, sin dejar esto de lado, ha agregado la dimensión del pensamiento, lo que ha resultado muy apto para ayudar a la gente, en los casos en que la emoción llega a ser demasiada, como sucede en la Depresión, Ansiedad o Pánico, los que remiten en breve plazo mediante el abordaje cognitivo.

En nuestro centro de Newport, tratamos de tener una visión compleja de la terapia, tomando en cuenta los aspectos evolutivos y culturales, importantes en la formación de los "esquemas", vinculados a la identidad.

Un tema en el que estoy muy interesada, siendo mujer yo misma, es el de la identidad femenina y los esquemas cognitivos. En un libro que estamos escribiendo sobre Terapia Cognitiva con mujeres, postulamos que la identidad femenina surge de la cultura de la que ésta procede, y nos interesa particularmente cómo las diferentes dimensiones en que definimos la cultura, afectan la imagen que la mujer tiene de sí misma y de lo que piensan que se espera de ellas.

Conocer el trasfondo cultural en el que se originan sus esquemas nos permite abordar cognitivamente los motivos de co nsulta habituales en las mujeres, posibilitándole desarrollar opciones de vida más flexibles, mediante la "confrontación socrática " de los esquemas.

El aspecto "colaborativo" de la Terapia Cognitiva posibilita ayudar a aquellas que tienden a ponerse en relación de dependencia y no de igualdad, mejorando su autoestima.

En la idea de ayudar al cliente a que encuentre un mejor equilibrio para su vida, cada terapia tiene una parte del rompecabezas.

Pienso que en el futuro va a llegarse a una integración en psicoterapias, y los terapeutas entrenados usarán aquella que el cliente necesite específicamente.

* Síntesis de la entrevista realizada por la Lic. Lydia Tineo, del Centro de Terapia Cognitiva de Buenos Aires.

Este artículo fue publicado en Perspectivas Sistémicas Nº 2, año 1, ago/sep. 1988

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