Perspectivas Sistémicas
LA NUEVA COMUNICACION

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Andropausia:
La edad de la cosecha
(*)

por Sergio Sinay (**)

Cuando una chica se desarrolla y tiene su primera menstruación, la madre la lleva a la ginecóloga. La especialista le explica qué está ocurriendo en su organismo, qué cambios hormonales está atravesando, cómo será de aquí en adelante. Y, además, le da ciertas nociones orientadoras para la vivencia y el ejercicio de su sexualidad en términos seguros y, por lo tanto, placenteros. A menudo refuerza con esto lo que ya hizo o dijo la madre.

A esa misma edad (12 o 13 años) un chico experimenta cambios igualmente notorios, su producción de testosterona aumenta en un 400 por ciento, le aparecen barba y bigote, vello púbico, erecciones inoportunas, poluciones súbitas, energías que lo desbordan y que él mismo ni comprende ni domina. No menstrúa, por supuesto, y no hay un especialista, un equivalente de la ginecóloga, que le cuente qué le está pasando y por qué. Su padre estará menos atento a este proceso de lo que la madre lo está al de la hermana. Y si quiere explicarle algo, no sabrá cómo hacerlo (del mismo modo en que a él tampoco su padre supo hablarle). Si lo logra, tardará tanto que llegará a su hijo con noticias viejas. El varón queda librado así asumir su sexualidad por las suyas y a "hacerse hombre" por su cuenta. En ese aprendizaje empírico se hará receptor y emisor de todo tipo de mitos y creencias que lo alejarán del contacto nutricio y saludable con un aspecto esencial de sí. Está "preparado", entonces, para vivir una sexualidad basada en el rendimiento y no en el placer, en el deber (siempre listo, como un boy scout) y no en el deseo, en la cantidad y no en la calidad, en la potencia y no en la excelencia. Hará de ella un componente esencial de su identidad. Y cuando la potencia, tal como la conoció a los veinte o a los treinta años, decaiga entrará en un sordo y silencioso pánico, se sentirá dejando de ser.

Eso ocurrirá cuando ronde los cincuenta años. Y si no lo asalta la manía por ser o parecer joven a cualquier precio (aún el más patético) lo más probable es que baje la guardia, pida la toalla, se deprima. Sin embargo, entre aquella explosión hormonal (con su correlato psíquico) de la pubertad y éste nuevo reacomodamiento de glándulas y hormonas (y emociones) a los 50, hay un proceso de transformación. No se trata de un terremoto inesperado. La vida es un proceso de transformación constante, un proceso de cambio y autorregulación que ofrece potencialidades siempre nuevas si es que tenemos la posibilidad de vivir ese proceso en estado conciencia y autopercepción.

El climaterio masculino no se anuncia con el final de la menstruación, como el femenino, pero sobran los datos y señales que dan cuenta de que hemos entrado en ese tramo de la vida. No es la sala de espera de la muerte, ni mucho menos. Se trata del inicio de nuevas posibilidades, no sólo sexuales, sino también emocionales, afectivas, vocacionales. Puede ser el momento en que toda una vida muestra su sentido y ese sentido se hace necesario, contagioso y ejemplar para otros hombres, más jóvenes y necesitados de guía, de savia masculina madura, de orientación acerca de lo que es vivir, crear y amar como varón. La savia madura del hombre "menopáusico" puede ser muy fecunda.

Para que ello ocurra es necesario reparar aquel agujero negro que se abrió en la pubertad, crear redes de información, de comunicación, de escucha, de convivencia que nos permita a los varones vivir nuestra vida, nuestro desarrollo, nuestro " ser hombres" en contacto con lo esencial de nuestro ser. Se trata de una asignatura pendiente para, con y entre nosotros. Desde esa expectativa celebro esta obra de Juan Carlos Kusnetzoff. Celebro su oportunidad, su decisión y su lenguaje. Este libro tiene eso que los varones necesitamos como agua en el desierto: información precisa acerca de aquello que ocurre en nosotros y que nos concierne. Estas páginas son un poderoso antídoto contra los mitos y creencias que nos llevan a vivir los años de cosecha como si fuera un tiempo de agonía. En verdad, el "climaterio" es, para el varón, el anuncio de nuevas siembras.

(*) Prólogo del libro Andropausia, Renacer a los 50 (Editorial. Nuevo Extremo), del Dr. Juan Carlos Kusnetzoff , médico, reconocido sexólogo, autor de numerosos libros de su especialidad, en castellano y en portugués.

(**) Sergio Sinay es autor de numerosos libros, entre ellos de reciente aparición, Vivir de a Dos, o el arte de armonizar las diferencias (Editorial Nuevo Extremo).

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