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ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

Por Anita Stauffer (*)

El documento, "Botín de Guerra", producido por el premiado director de documentales argentino David Blaustein, fue presentado por Marcelo Pakman (1). La película presenta las luchas y los triunfos de las abuelas de Plaza de Mayo, activistas de los derechos humanos en la Argentina que comenzaron a protestar por el secuestro de sus hijos y nietos mientras que el gobierno que lo había hecho todavía estaba en el poder.

Marcelo, que escribió por primera vez acerca de este tema en el boletín de noticias de la AFTA (Academia Norteamericana de Terapia Familiar) en 1996, escribió el prefacio de la presentación con información contextual acerca del accionar de la dictadura militar en Argentina, que terminó en la tortura y la desaparición de aproximadamente 30.000 personas entre 1976 y 1983. Las personas fueron secuestrados por personal militar y enviados a prisiones clandestinas donde se los interrogaba bajo tortura. Alrededor de 30% de los secuestrados eran mujeres y 3% de estas mujeres estaban embarazadas. Las mujeres embarazadas eran torturadas brutalmente y se cree que aproximadamente 500 niños han estado secuestrados o nacieron en centros de detención. Los niños eran sistemáticamente separados de sus madres después de nacer o cuando eran secuestrados y muchos de estos niños fueron dados en adopción a personas relacionadas con el secuestro y la tortura.

A pesar de las importantes operaciones realizadas por el gobierno para cubrir lo que estaba sucediendo, un grupo central de 12 abuelas de niños desaparecidos comenzaron a encontrarse durante la dictadura.

En mayo de 1997, Marcelo se encontró con Estela Barnes de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en Buenos Aires, para "reconstruir" sus comienzos. Recientemente, Marcelo pudo adquirir una copia del documental argentino que él presentó en la AFTA a través de una conexión con el señor Blaustein, un amigo de la secundaria.

El documental, subtitulado en inglés, presentó a varias abuelas y rastreó sus historias familiares. Vestidas de negro, las abuelas habían estado manifestando durante años todos los jueves a las 15.30 en la Plaza de Mayo, solicitando conocer los destinos de sus niños. Su asociación llevó a la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (National Genetic Data Bank), el primer banco de estas características en el mundo y al artículo 8 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del niño, "el derecho a identificar", que en la actualidad está incorporado en la ley de adopción de la Argentina. De los aproximadamente 500 niños perdidos, las abuelas han identificado 57 ( cincuenta y siete).

La película muestra momentos emocionantes y conmovedores que describen las uniones de algunos de estos niños adultos y sus abuelas e incluye conversaciones acerca del significado de estas relaciones.

Los miembros que asistieron a la sesión optaron por ver la película completa, y consecuentemente, no hubo tiempo durante la sesión para debatir las ideas y sentimientos provocados por la presentación.

En una conversación telefónica con Marcelo Pakman después de la reunión, me comentó acerca de cómo la confluencia del activismo de las abuelas y los avances en genética y tecnología hicieron posible identificar y reunir con precisión a los miembros de las familias. Como recientemente ha sido posible crear un Banco Nacional de Datos Genéticos, él destacó que también era necesario debatir acerca de las complejidades de los derechos de identidad según se aplique a los niños en particular, a sus padres biológicos y a las familias adoptivas de distintas clases.

No obstante, lo que más me sorprendió inicialmente acerca de la película de las Abuelas de Plaza de Mayo fueron las complejidades planteadas por los temas de identidad, que espero explorar en más detalle con colegas, sino la vergüenza de no haber sido consciente de la tortura y la opresión que tuvo lugar en la Argentina entre 1976 y 1983. Revisando los archivos de las noticias, luego recordé que el marco temporal era el mismo marco temporal durante el que había habido un incremento en el precio del petróleo crudo porque las tensiones entre Irán e Irak desataron la guerra.

El precio del barril de petróleo crudo aumentó de US$ 12 a US$ 36 y hubo una escasez de combustible histórica en los Estados Unidos.

Preguntándome si podía ser posible que sea la única que desconociera estos hechos, procedí a consultarle a los colegas de mi comunidad profesional de Chicago y a otros de distintos contextos qué sabían acerca de la desaparición de 30.000 personas en la Argentina a finales de la década de 1970. No hubo mucha conciencia acerca de la opresión en la Argentina. Aunque mi vergüenza disminuyó, el desconocimiento colectivo planteó otras preguntas perturbadoras.

¿Cómo reciben los estadounidenses información acerca de los acontecimientos nacionales e internacionales?

¿Cómo toma la prensa las decisiones acerca de la información que recibimos?

¿A qué tipos de comunicaciones puede acceder la población? Una vez que se brinda la información

¿Cuál es el camino que lleva al activismo colectivo de los derechos humanos?

En nuestra conversación telefónica, Marcelo me sugirió la idea de que la prensa, hasta cierto punto, intoxica al público con malas noticias que acumulativamente desmoralizan a las personas –haciéndolos sentir inefectivos, temerosos, abrumados e impotentes- mucho más proclives a adormecerse con la anestesia de la cultura.

Refiriéndose a la fotografía de la tragedia y el sufrimiento publicada por los medios, Susan Sontag escribe elocuentemente acerca de la misma idea en su libro de 2003, Ante el dolor de los otros (Regarding the Pain of Others):

"Hacer que el sufrimiento parezca mayor...invita a las personas a sentir que el sufrimiento y las desgracias son demasiado grandes, demasiado irrevocables, demasiado colosales para ser cambiados por cualquier intervención política. Con el tema concebido en esta proporción, la compasión sólo puede titubear...Las fotografías dolorosas no pierden forzadamente su poder de conmover. Pero no son de mucha ayuda si la tarea es entender. Los relatos nos hacen entender."

El documental de las Abuelas de Plaza de Mayo puede no "vender" según la opinión de los medios pero es una historia de acción colectiva que hizo la diferencia. Es el relato el que puede alentar, tranquilizar y encender el incentivo de actuar.

 

Anita E. Stauffer, Ph. D., es licenciada en psicología y trabaja en una práctica de grupo multidisciplinaria en Wheaton, Illinois. Se unió a la Cumbre de los Servicios Clínicos después de diez años en la facultad de medicina de la Northwestern University. Es miembro de AFTA ( Academia Norteamericana de Terapia Familiar)

Esta artículo fue traducido del Newsletter nº 89 de AFTA (American Family Therapy Academy).

(1) El Dr. Marcelo Pakman es Director de los Servicios Psiquiátricos de Behavioral Health Network; Profesor de Medicina Familiar y Salud Comunitaria, Escuela de Medicina, Universidad de Massachusetts; Consultor de la Escuela de Trabajo Social del Instituto Politécnico de Hong-Kong. Miembro del Comité Editor de múltiples revistas en Norte y Sud América y Europa. Fue Vice-Presidente de la American Society for Cybernetics y de la American Family Therapy Academy .

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